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Son las 12 y te deseo…

Ya nos vi a todos el 31 de diciembre gritando en cuenta regresiva los últimos segundos del año, para finalizar con el inigualable, monótono e hipócrita ¡Feliz año nuevo! ¿Neta? ¿Así lo haremos por los siglos de los siglos? ¿No se dan hueva ustedes mismos? Ya estuvo ¿no? Dejemos las hipocresías y digamos lo que realmente sentimos a la hora de dar cada año ese abrazo de judas a nuestros amigos y familiares. Yo ya lo hice, el fin de año de 1999, con todo ese tema de que el mundo se iba a acabar y shalala… Me quité esa pinshi máscara de buena gente y le dije a todos lo que realmente les deseaba para el año venidero (si es que sobrevivimos al Apocalípsis). Por ejemplo: A mi tía Lupe le dije que me cagaba abrazarla, no sólo en año nuevo o navidad; más bien, que nunca había soportado tenerla cerca gracias a su pestilente aroma natural mezclado con esa fragancia que, en lugar de disfrazar su mal olor, lo potencializa y lo vuelve más evidente e insoportable. También le dije que, al...

¡Vamos a comernos eso!

Una de las cosas más placenteras de la vida es sin duda, comer, pero recuerda, no todo lo que te puedes llevar a la boca es comestible, nutritivo o saludable... y en el pedir esta el dar. ¿Cuántas veces no te han dicho   ¡Andale chiquita, vente, vamos a comernos un “pollito !?, y ahí vas a romper la dieta; se dan tan tremendo atascón que se comen el pollo con todo y la rabadilla. Es que, qué bueno sabe el pollito cuando está bien marinado en los jugos del deseo, sazonado con las especias de la cachondería, horneado a una temperatura corporal alta, servido en su punto y con una guarnición de puuuura veeeer…dura fresca.  Echarte un “pollito” sin culpa, se asemeja mucho a cuando llegan las épocas navideñas y tragas hasta decir basta. Ahí, en esas fechas, queda cancelado todo intento de dieta y por lo mismo no hay culpa que perseguir. Pero, ¿es sano comer tanto “pollito”? Según estudios… ¡Al carajo los estudios! A ver, díganme, ¿alguna vez les ha pasado algo por poner...

A rellenar el pavo

Existe un bello y mágico momento durante las vísperas navideñas: cuando tienes que escoger a ese pavo que cocinarás para la cena (llamémosle pavo a la presunta pareja o víctima sexual; y cocinar, al acto de seducirlo para llevártelo a la cama). Primero, hay que buscar en el súper mercado (por decirle de alguna forma) tu pavo ideal; tomando en cuenta que tenga ciertas características importantes: un par de buenas piernas, una rabadilla prominente (que se vea "chabocha") una buena pechuga (que no se vea seca ni desabrida) unas alas fuertes y jugosas, entre otras tantas... Ya  que hiciste una minuciosa selección y encontraste al ideas, pues lo agarras y... véngache pa acá...a preparar la receta secreta de la abuela para que te chupes todos tus deditos, y al pavo no le dejes ni un sólo huesito sin chupar: •Paso número 1, marinarlo:ya que tienes al pavo que te mereces, de entre los mejores del lugar, pues te lo llevas a tu casa; le empujas un...

¿Me caso, no me caso?

Si tú y tu pareja son de los que se la pasan todas las noches (o las más que se pueda) en chalco.. sí “chalcol…chón” y están pensando en juntar sus almas (además de sus ombligos) ante un altar, esto les interesa: Un estudio revela que, después de haberse casado, ustedes tendrán aproximadamente 68.5 veces sexo al año; eso significa que le pondrán no más de 1.3 veces por semana. Dato interesante, ¿no? Si además de eso, han pensado en gastar todos sus ahorros y empeñar todo lo empeñable para hacer un fiestón loco (así de cerrar toda la cuadra y contratar al sonido “LA CHANGA” para amenizar el bodorrio), déjenme decirles que; la cantidad de dinero que gasten en su boda es directamente proporcional a las posibilidades de un divorcio, ¿¡Quiubo, ehhh!? Ahora bien, si ya se juntaron y no quieren vivir en la casa de la suegra, pues deberán buscar un nidito de amor propio que por lo regular estará a unos cuantos cientos de kilómetros de su lugar de trabajo. Pero,  ¿sabían que. ...

A echarse un palo volador

“Vámos, tenemos que quemar a esa mujer, es una bruja”…  Ese fue un grito que se puso de moda entre los años 1420 y 1430.  En aquellos tiempos, las mujeres vestían faldas hasta los tobillos, calzonzotes de manga larga, y tenían prohibido cualquier tipo de pensamiento o acto impuro o cachondón. Pero, el cuerpo es cuerpo, la carne pide carne, el calor clama calor y, si no había un macho ahí para satisfacer esas necesidades, pues se tenían que buscar métodos alternos de los cuales no se podía hablar en público por que eran temas prohibidos; ese tipo de actos eran lo peor del mundo, vetados por todas las leyes y, por lo mismo, debían de hacerse en secreto, como si fuera un crimen, como matar… matar a un oso a puñaladas. El sexo, ese bello acto de satisfacer nuestras necesidades físicas y emocionales, no era visto así en aquella época; ese acto sólo se hacía y servía para hacer chamacos, y el placer jamás estaba implícito, al menos no para las mujeres, ellas nomas aguantab...

Test 3

¿Qué tanto sabes de México en Juegos Olímpicos? Otro ejemplo Uno mAS Un comparativo: Uno más